6 comentarios

Globalización: la realidad china

La globalización, es un término que está de moda, todo el mundo habla de ésta pero no todos la definen del mismo modo, ya que este término es abarcado por múltiples disciplinas y por lo que se traduce en distintas definiciones y enfoques.

Podríamos entenderla como el fenómeno de apertura de las economías y las fronteras nacionales, motivando por el incremento de los intercambios comerciales, los movimientos de capitales, la circulación de las personas y la difusión de la información, los conocimientos y las técnicas, y acompañado de la modificación de las leyes que regulan dichos aspecto. Por otro lado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) la define como: “La globalización es una interdependencia económica creciente del conjunto de países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos internacionales de capitales, al tiempo que la difusión acelerada y generalizada de tecnología“. Es posible caracterizar estos elementos claves dentro de los diferentes aspectos de la Globalización en China.

Por un lado, si tenemos en cuenta los aspectos Macroeconómicos, marcados por las tenencias de la globalización mundial, podríamos distinguir entre tres tipos de aspectos:

  • Aspectos Económicos: El ingreso de China en 2001 a la OMC y la alta inversión extranjera.
  • Aspecto Políticos: Giro en las Relaciones Internacionales, estableciendo relaciones con los países proveedores de materia prima y influencia del modelo de desarrollo de los países de Occidente.
  • Aspecto social: Transformación en la concepción de ciertos valores como equidad, participación política y económica, tanto para hombres como para mujeres.
  • Aspecto cultural: políticas de desarrollo y protección del medio ambiente.

Por otro lado, encontramos los aspectos Microeconómicos, determinados por las políticas internas del gobierno para el plan de desarrollo:

  • Aspectos Económicos: Modelo desarrollo interno a partir de las directrices de cada gobierno y su clase dirigente, dentro de ellas los recursos financieros restringidos y el gran ahorro, baja demanda interna (limitando el consumo de bienes y servicios).
  • Aspectos Políticos: Segmentación del territorio en Zonas Económicas Especiales (ZEE), que beneficiarían el inicio de la Globalización debido a los ejes de desarrollo especializado.
  • Aspecto social: Aprovechamiento de la sobrepoblación cómo mano de obra barata y el deficiente sistema de protección social.
  • Aspecto cultural: Tradiciones, concepto de núcleo familiar y las políticas de control de sobrepoblación, marca el comportamiento de los individuos en la sociedad.

Es importante profundizar en los dos aspectos más importantes en la Globalización china, el aspecto político y económico, ya que están estrechamente relacionados en la Economía Mundial y las Relaciones Internacionales. Haciendo referencia a los aspectos políticos, vemos como el gobierno Chino ha establecido con firmeza las estrategias y metas para ampliar sus mercados dentro de la integración en la economía de la Globalización, definiendo un objetivo para el 2020: cuadriplicar el PIB del 2000 (9.10%). Por esto China ha venido fortaleciendo las relaciones con mercados, culturas y economías de otros estados, para tal de establecer y forjar las relaciones internacionales y crear una política de puertas abiertas, que permitan aumentar e incentivar su actividad económica, como prueba de ello encontramos las relaciones políticas, comerciales y sociales, fortaleciendo la unidad y corporación con los países en vía de desarrollo, como podrían ser los BRICS, para impulsar el desarrollo económico-comercial, científico-tecnológico y cultural-educacional.

Por otra parte, profundizando en los aspectos económicos, podemos ver que el desarrollo económico logrado por China en los últimos 30 años, después de empezar a formar parte de la segunda ola globalizadora sobre los ochenta, está afianzando por la participación del comercio dentro del PIB, con un crecimiento bastante acelerado del 5% en 1978 al 30% en 2004, se basa en la internacionalización a través del concepto de fabrica global, dónde la capacidad de las empresas chinas supera la demanda interna, generando la necesidad de encontrar nuevos mercados y el posicionamiento de una imagen que permita avanzar en el valor marca. Como consecuencia se ha convertido en la mayor receptora mundial de empresas con IED, a partir del trato fiscal preferencial que ofrece a los inversionistas extranjeros. Para hablar del término Modelo Económico se hace necesario incluirlo en el marco de “Economías de Mercados”, donde factores de Producción y Consumo de bienes y servicios, se correlacionan con las variables Oferta y demanda en el plan de desarrollo de una región, en este caso China, que conjuntamente se da una participación del estado para garantizar la disponibilidad de bienes, fijación de precios, determinación de políticas internas y alcance multilateral para ayudar en el intercambio de mercancías o servicios.

China ha enfocado la política económica hacia una economía de mercado socialista, dónde el bienestar social prima sobre el interés nacional, sin embargo, el aprovechamiento de los recursos económicos del estado para integrarse al contexto globalización y comercio internacional, lo define más hacia una corriente capitalista típica de los sistemas económicos de occidente. Para hablar de un Modelo Económico requiere considerar los elementos claves dentro del plan de desarrollo y competitividad de un país, cuyos tres principales objetivos macroeconómicos de un país o región en particular son: crecimiento económico, pleno empleo y estabilidad de precios.

La primera ola globalizadora mundial, pasó casi desapercibida en el país asiático, quizá probablemente la característica más peculiar de esta era de globalización fueron las migraciones masivas. Casi un 10% de la población mundial se reubicó en este periodo. Fue a partir de las reformas de 1978 y su apertura exterior cuando China despegó en este fenómeno, coincidiendo con una segunda globalización. La apertura de China se da en paralelo más o menos con la segunda crisis del petróleo, que contribuyó a las crisis de deuda externa de Latinoamérica y de otras partes del mundo en desarrollo. En un creciente número de países, desde México a Brasil, de India a África del Sub-Sahara, los líderes políticos e intelectuales comenzaron a repensar fundamentalmente sus estrategias de desarrollo. Lo que es distintivo, entonces, sobre esta última ola de globalización es que la mayoría del mundo en desarrollo (medido en términos de población) se ha enfocado desde una estrategia a nivel interior a una orientada hacia el exterior.

Esta estrategia modificada ocasionó un enorme aumento de la integración comercial de los países en desarrollo durante las dos últimas décadas. La razón entre el comercio de China y su ingreso nacional se ha más que duplicado y países, tales como México, Bangladesh, Tailandia e India, han visto también grandes aumentos. Esta globalización junto con la apertura de este país generó una disminución de la desigualdad entre China y las primeras potencias mundiales.

En el gráfico siguiente podemos observar como ha sido la evolución de este país, en comparación con dos grades potencias que han tenido relación con el país protagonista de nuestro blog, Japón y Reino Unido. En la entrada anterior, el gigante asiático, ya pudimos ver como se interrelacionaron estos tres países hasta la abertura de China en 1978. El gráfico nos muestra de que manera después de las políticas reformistas la economía China creció para igualarse, incluso superar, a potencias con las cuales anteriormente no se podía ni semejar. Lo que podemos ver es un claro comienzo del crecimiento del producto interior bruto del país en la década de 70 y los 80, acentuándose de una manera exponencial a partir de los 2000.
PIB
Pero la realidad es que este crecimiento de la economía no se ha podido observar de la misma manera en el producto interior bruto per cápita de la población china. En el siguiente gráfico lo que se puede observar es como esa misma comparación, con los mismos países, nos lleva a concluir que aunque el desmesurado crecimiento de la economía China, en los últimos treinta años, no puede observarse con la riqueza de las personas de ese mismo país. La comparación demuestra que los ciudadanos de otros países como Japón o Reino Unido, poseen más que los ciudadanos de la segunda potencia mundial, y la que en un futuro puede llegar a ser la primera.

PIB per capita
Normalmente en la información que se recibe de este país va dedicada a las espectaculares cifras macroeconómicas, y es que el crecimiento económico de China es una realidad palpable dentro de la economía mundial. Pero otra realidad, es que la reducción de la pobreza entre 1981 y 2001 fue también muy importante. La proporción de pobres (con consumo por debajo del nivel de pobreza) cayó del 53% al 8%. Este dato es subrayado frecuentemente por las autoridades chinas, ya que es uno de los mayores logros de las políticas de reforma y apertura. Aún así, algunos autores afirman que los datos proporcionados por el gobierno chino no siempre han sido del todo creíbles, dada la manera en que se han encargado de recoger y tratar los datos. El gobierno chino adoptó sus propios criterios y normas para la medición de la pobreza.

También se han llegado a notables logros en desarrollo humano. No obstante, el índice de Gini aun se encuentra en los niveles medios, con países como Brasil o Rusia, siendo en 2012 de 0,699. A pesar de las divergencias regionales del grado de desarrollo, ninguna provincia o región autónoma de China se encuentra ya en la zona de “bajo desarrollo humano”, es decir con un índice inferior a 0,5. En la siguiente gráfica se puede contemplar las grandes diferencias con los mismos países con los que comparábamos anteriormente.

IDH
Las grandes desigualdades

Pero esta reducción de la pobreza y el aumento del desarrollo humano, ha actuado en paralelo a otra realidad, esta gran economía mundial está muy marcada por la gran desigualdad que existe dentro de las fronteras de este país. La que era una de las sociedades más igualitarias en los setenta, ha pasado a ser uno de los países más desiguales en su región y en el conjunto del mundo en desarrollo, junto a India y Estados Unidos. En la segunda globalización, esta desigualdad ha sido una característica común en el desarrollo económico internacional en las décadas recientes, y China no ha sido la excepción. Esto demuestra una de las conclusiones que extraía Jeffrey G. Williamson, en su estudio sobre la globalización. Esta defiende la idea de que en el momento de la segundo ola globalizadora, aquellos países de reciente industrialización que apostaron por una estrategia comercial más “liberal”, como es el caso de China, se pudo haber incrementado la desigualdad dentro del país. Pero al mismo tiempo, como ya veíamos en las graficas anteriores, reduciéndola con las naciones más ricas.

El aumento de la desigualdad en el país ha sido agudo y rápido, y ha marcado el recorrido más que positivo del crecimiento de la económica, siendo uno de los grandes puntos negativos. La creciente desigualdad económica y social pone en cuestión la sostenibilidad de este crecimiento, ya que hacer surgir el espectro de la inestabilidad social. Como dice Beatriz Carrillo, no debe pasarse por alto tampoco que la gran velocidad que ha tenido este fenómeno refleja el grado de igualitarismo del que se partía. Antes de las reformas de los años setenta, el ideal igualitario se observaba a través de múltiples acciones de transferencias de recursos, las cuales concluyeron con la descentralización fiscal desde principios de los ochenta.

En este sentido, el crecimiento económico mismo, la reforma económica y la forma de funcionamiento de la organización político-administrativa se han convertido en motores de la desigualdad. Todo ello, siempre con fines de crecimiento a niveles agregados sin tener presente el bienestar de los ciudadanos. Siempre con objetivos de la búsqueda de favorecer las actividades que producen ingresos y los comportamientos monopólicos, y con una gran presencia de la corrupción.

La desigualdad territorial

También es necesario añadir que el principal factor de la desigualdad en China es la gran brecha de ingresos rural-urbano. China no constituye una entidad económica unificada, sino que representa un Estado continental formado por una serie de economías regionales. Des de la reforma de la economía, la relación entre los gobiernos subnacionales y el gobierno central, ha experimentado significativos cambios. La descentralización administrativa y la delegación de la autoridad y de recursos hacia los gobiernos locales han sido parte importante en el proceso de transición hacia una economía regida por el mercado. El principal objetivo ha sido la mejora de la eficiencia y la liberalización de las economías regionales. Las transferencias del centro experimentaron una fuerte reducción, lo que ha provocado un desequilibrio entre la responsabilidad y la capacidad fiscal de los gobiernos locales. Todo ello ha llevado a que las provincias de la costa este, por su dinamismo económico, hayan logrado generar suficientes recursos para promover exitosamente su desarrollo. Pero otras regiones del interior no han tenido este éxito y algunos están experimentando crisis que afectan al mismo desarrollo local.

Esta fuerte desigualdad ha tenido como consecuencia que los logros del rápido crecimiento no hayan sido experimentados de manera equitativa por las diferentes regiones y entre los distintos grupos sociales. De esta manera las crecientes desigualdades regionales han presionado al gobierno central a redirigir su atención hacia el desarrollo de las regiones menos desarrolladas del centro y el oeste del país.

Medidas para un cambio

El Gobierno Chino ha desvelado un ambicioso plan para reducir las desigualdades sociales, que incrementará el salario mínimo y gravará más a las empresas estatales, con objeto de financiar la seguridad social. El programa asegura que el salario mínimo deberá situarse en el 40% del salario medio urbano en la mayor parte de China para el año 2015.

Reequilibrar la sociedad china ha sido uno de los objetivos declarados por el partido desde que Hu Jintao llegó al poder, ahora ha tomado medidas más contundentes, que pasan por una reforma de los impuestos; Empresas estatales, especuladores inmobiliarios y ricos deberán pagar más para intentar disminuir el abismo entre las élites urbanas y los cientos de millones de pobres que viven en las regiones rurales. El plan aprobado por el Gobierno incluye también la reforma de los tipos de interés bancarios para orientarlos al mercado y permitir que los ahorradores obtengan mayores réditos de sus depósitos y más seguridad. Se trata de un paso crucial para financiar el desarrollo de los sistemas de pensiones y seguridad social, para ligarlo más al consumo interno y menos a la inversión y las exportaciones. Los expertos consideran que incrementar los ingresos de la población rural no solo es necesario para mantener la estabilidad social sino también para impulsar el consumo y garantizar un crecimiento económico continuado a largo plazo.

Por lo tanto, aunque ya se empiezan a ver indicios de querer cambiar esta realidad tan desigual, aún queda un largo camino por recorrer para acortar tanta distancia entre los ciudadanos de un mismo país. Una gran economía con un lado oscuro que marca unas inmejorables cifras económicas a nivel agregado. Pero un modelo económico, que llaman socialista de mercado, que muy difícilmente se podrá ver como el mejor, si siguen por un mal camino en términos sociales que lleguen a desestabilizarlo.

_________________________________________________________________________________________________

BIBLIOGRAFÍA

BEATRIZ CARRILLO GARCÍA, Descentralización y desigualdad en el desarrollo regional y local de China. Instituto de Estudios Internacionales, Universidad Tecnológica de Sydney (UTS), Australia.

JEFFREY G. WILLIAMSON, (Capítulo 5) Globalización: ¿Hacia un mundo más desigual? El desarrollo económico mundial en perspectiva histórica. Cinco siglos de revoluciones industriales, globalización y desigualdad. Santiago Colmenares (traductor y coordinador científico). Prensas de la universidad de Zaragoza.

JORGE EDUARDO NAVARRETE, La reorientación distributiva del desarrollo en China. Proyecto de investigación “La consolidación de China como potencia global”. Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM. México.

Artículos
Diario La Vanguardia (7/2/2013), “China lanza una reforma fiscal para reducir las desigualdades sociales”. Edición impresa.

Diario El País (5/3/2013),Wen Jiabao promete reducir las desigualdades en China” http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/05/actualidad/1362488388_079777.html

Webs

Banco mundial: http://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.KD.ZG/countries/1W-CN-GB-JP?order=wbapi_data_value_2008%20wbapi_data_value%20wbapi_data_value-first&sort=desc&display=graph

Fondo Monetario Internacional: http://www.imf.org/external/spanish/

1 comentario

El Gigante Asiático

China, desde 2008, es la segunda potencia económica del mundo, si tenemos en cuenta los datos del PIB nominal. No obstante, si observamos el PIB per cápita, es evidente que aún tiene muchos déficits de los cuales encargarse. Las grandes desigualdades sociales, la recesión por la burbuja inmobiliaria, industrias sobredimensionadas, una gran contaminación medioambiental,  junto con otras carencias, generan serios retos a superar por la gran potencia asiática. Aún así en este blog, pretendemos explicar y mostrar, en términos macroeconómicos, el calibre de ésta potencia económica y como ha alcanzado grandes logros en la economía mundial.

cropped-night-lights-of-the-city-hong-kong-china.jpg

China es el país de mayor crecimiento económico mundial, con una tasa media anual de aumento del PIB, en los últimos treinta años, de más del 10%. Su producto interior bruto alcanza ya dos tercios del de Estados Unidos, siendo de 22,7 billones de yuanes (2,91 billones de euros). China ha pasado a ser el destino preferido de muchas de las grandes multinacionales, de esta manera ha sido capaz de  importar técnicas de producción desarrolladas y tecnología para aumentar el valor de sus exportaciones. Índice que nos muestra la gran importancia del país en la economía mundial, teniendo un comercio exterior de 258.502,39 millones de euros a finales del 2012.

Según el Banco mundial, los sectores económicos en China se dividen de la siguiente manera. En primer lugar, la agricultura emplea a más del 40% de la población activa y aporta alrededor del 10% del PIB, aunque solo el 15% del territorio chino (es decir, 1,2 millones de km²) es cultivable. El país ocupa el primer lugar en la producción mundial de productos agrícolas.

En segundo lugar, el sector de la minería desempeña un papel importante en la economía china, ya que el país cuenta con un subsuelo rico en recursos energéticos. China tiene grandes reservas de carbón (la primera fuente de energía del país). Es líder en la producción de ciertos minerales (estaño, hierro, oro, fosfatos, zinc y titanio) y tiene importantes reservas de petróleo, siendo el quinto productor mundial, y gas.

En último lugar, los sectores de la industria manufacturera y la construcción aportan casi la mitad del PIB de China. Se ha convertido en uno de los destinos favoritos para el traslado de unidades manufactureras mundiales a causa del bajo coste de la mano de obra. Más de la mitad de las exportaciones chinas son realizadas por empresas con capital extranjero. Su participación en el valor agregado sectorial varía según el sector: desde más del 60% para la electrónica hasta menos del 20% para la mayoría de los bienes intermedios. El sector estatal todavía contribuye aproximadamente con el 40% del PIB.

¿Siempre ha sido así? Mirada atrás

El camino hasta llegar a este crecimiento económico, no ha seguido las mismas pautas que las principales economías mundiales. Para analizar la situación económica actual del gigante asiático, es necesario conocer de dónde proviene este país que conocemos como China.

Entre los siglos V y XIV China se consolidó como la primera potencia económica del mundo en términos de PIB, PIB p/c y población. Pero hacia el siglo XVIII deja de ser el centro del mundo a causa del nacimiento de las potencias europeas. De esta manera llegamos al año 1820, justo cuando China y Europa Occidental inician el siglo XIX como las principales potencias hegemónicas del mundo.

Pero “entre 1840 y 1950, la economía china se colapsó”, como apuntó Angus Maddison. Este colapso pudo ser fruto de un proceso de aislamiento económico y tecnológico, a diferencia del proceso que siguieron otras potencias que se irían desarrollando a mayor velocidad, como Japón y Reino Unido. Cuando en este último la Revolución Industrial ya era una realidad, sobre mitades del siglo XIX, China no quiso tener relaciones económicas con este país. Seguido de este cierre de sus fronteras y renunciar a vivir, por el momento, una revolución industrial, llegó el desmantelamiento de la China Imperial con las guerras del opio (entre 1839 y 1860), la  posterior invasión japonesa, y una guerra civil que no finalizaría hasta 1949, dónde ya solo quedarían restos del que fue una gran potencia económica. A finales de ese mismo año empezaba el que iba a ser una de las épocas más duras del país asiático. El líder del partido comunista chino Mao Tse-Tung entraba al poder, dónde perduró hasta su muerte (1976).

Al inicio de este período se nacionalizaron las principales industrias, comercios y la banca, siguiendo el modelo soviético. En 1953 se aprobó el primer plan quinquenal, cuyos resultados permitieron incrementar la producción y formar un gran número de técnicos y especialistas. Cinco años más tarde, se inició el “Gran Salto Adelante”. Los primeros resultados fueron favorables consiguiendo doblar en un año la producción de hierro y acero. Pero el error consistió en una producción que no iba en consonancia a las necesidades del mercado.

Aún así, según Maddison, China experimentó durante el periodo maoísta un crecimiento superior a la media mundial en términos de población, PIB y PIB p/c. Aunque también pudo ser debido al buen momento de la economía mundial durante los 50 y los 60. De este modo China estructuró unas bases, acumulando más factores productivos como trabajo y capital, para su desarrollo a partir de 1978. Así, mediante dichas bases, el líder chino Deng Xiaoping permitió que surgieran las industrias a pequeña escala, a partir de disminuir los controles sobre el sector agrícola.

Sería oportuno resaltar las reformas que impulsaron la economía china, que junto la devaluación de su moneda, consiguió establecer un modelo económico de inversión, ahorro y exportaciones baratas que todavía dura hasta nuestros días. Los cambios que lo hicieron posible, según el Banco Mundial, fueron la liberalización y promoción de empresas privadas, la armonización del crecimiento, inflación y estabilidad social, los incentivos a la competencia entre todas las regiones del país, la eliminación de barreras dentro del mercado nacional, y la integración en la economía mundial, poniendo punto final a un historial económico marcado por el aislamiento permanente.

dibuix uuu

Esta reforma traducida en resultados macroeconómicos  llevó a China a multiplicar su PIB por 130 entre 1978 y 2011, y por 92 su PIB p/c. También ha llevado a un aumento de las desigualdades sociales, sobre todo entre sector rural y sector urbano, aunque la pobreza se ha reducido del  97,8% al 36,3% entre 1981 y 2005. Pero esto ha llevado a China a convertirse en la segunda economía mundial, siendo líder absoluto en exportaciones, industria manufacturera y en divisa extranjera (además de bonos del tesoro americano).

Podríamos concluir que China ha permanecido dormida durante un largo periodo, mientras otras grandes potencias han crecido a pasos agigantados. Aún así no ha supuesto un problema para este país ya que  ha despertado como un gigante asiático sin esperarlo. De la visión de país subdesarrollado y planificado de tan solo unos años atrás, se ha pasado a observar a China como uno de los grandes. Con una previsión de futuro muy favorable, ya que muchos especialistas apuntan que a medio plazo podría llegar a ser la primera potencia mundial.

_____________________________________________________________________________________________

Bibliografia:

ALICIA GARCÍA HERRERO. ¿Se convertirá China en la primera potencia económica mundial?. Revista de Libros, http://www.revistadelibros.com.

ANGUS MADDISON. La economia mundial: una perspectiva milenaria. Capítulo 1, Las lineas maestras del desarrollo mundial. Banco Mundial, 2002.

JULIO A. DÍAZ VÁZQUEZ. China en la Economía Internacional. Centro de Investigaciones de la Economía Internacional
Universidad de La Habana. 2008.

MANUEL OLLÉ. Made in China. El despertar social, político y cultural de la China Contemporanea. Destino, BARCELONA, 2005.

XIAODONG ZHU. Understanding China’s Growth: Past, Present, and Future. University of Toronto, Toronto, Ontario, Canada.

Banco Mundial: http://www.bancomundial.org